Lula defendió el derecho soberano de Colombia a prestar siete bases militares a EE.UU. Pero advirtió que llevará el tema a la cumbre de la Unasur.
Los esfuerzos del colombiano Álvaro Uribe por explicar en siete países sudamericanos el acuerdo militar que negocia con Estados Unidos se vieron gratificados en parte por el reconocimiento regional de que se trata de una decisión “soberana”. En Brasil, su última y principal escala continental, el presidente escuchó el mismo discurso que en la Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay: “El acuerdo es una materia exclusiva de la soberanía colombiana, siempre y cuando se limite al territorio colombiano”, según las palabras del canciller Celso Amorim. Las únicas excepciones fueron las previsibles. Perú dio su apoyo “incondicional” a Bogotá, Bolivia rechazó la presencia de militares norteamericanos en Sudamérica, y Ecuador y Venezuela, ajenos a la gira uribista, advirtieron incluso sobre la posibilidad de una guerra en la región andina. A falta de declaraciones de Uribe, su vocero, César Velásquez, dijo que la gira había sido “constructiva” y dejado “buenos réditos” a Colombia.
Uribe empieza hoy su último año de gestión enfrentado a sus vecinos de Venezuela, Hugo Chávez, y de Ecuador, Rafael Correa. La hostilidad se vio reavivada en el último mes por la decisión de Bogotá de autorizar a Washington el uso de siete bases colombianas en la lucha contra las drogas y la guerrilla.
viernes, 7 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario