
El malestar de los vecinos de los barrios Smata y El Vinalar, que hicieron oír su voz en las páginas de EL LIBERAL, podrá tener su eco en las próximas horas, cuando autoridades de la Defensoría del Pueblo de la Provincia y la Dirección de Medio Ambiente se reúnan para tratar el problema de las emanaciones tóxicas de los hornos de carbón y tabiques que se asientan en espesas nubes en distintos puntos de la capital y del interior. La intención es reavivar un viejo proyecto de ley para poder terminar con el problema, pero el principal obstáculo es el económico, ya que se estima que costaría unos 20 millones de pesos poder remover los hornos a lugares donde no afecten a la población.
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