
La expulsión de Cuba de la OEA en 1962 fue una expresión clara de las tensiones reflejadas en el continente por la Guerra Fría. La "amenaza comunista", la "incompatibilidad" del marxismo con los principios del organismo y la inestabilidad política de la región determinaron una decisión que se mantuvo por casi medio siglo.
A estas alturas no hay indicios ciertos que a Cuba le interese retornar a lo que Fidel Castro bautizara como oficina imperial del coloniaje.
El levantamiento de la expulsión de Cuba acordada ayer en Tegucigalpa, por los países miembros de la OEA pone fin a 47 años de tensión y polémicas y también abre un nuevo escenario en las relaciones interamericanas, muy distinto de aquél de 1962, en el cual reinaban la Guerra Fría y la inestabilidad política en los países miembros.
Luego, Cuba anunció que no quiere ser parte de la OEA. (tucumanhoy.com)
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