A fin de conocer cómo afectaron 30 años de expansión de la frontera agrícola sobre el funcionamiento de la cuenca del Arroyo Feliciano, en la provincia de Entre Ríos, investigadores de la Universidad Nacional del Litoral aplican modelos hidrológicos. En esos análisis, emplean Sistemas de Información Geográfica (SIG) y teledetección, entre otras herramientas. Agencia CyTA-Instituto Leloir / Prensa UNL.
“En terrenos donde antes había bosques nativos, la lluvia era en parte absorbida por la vegetación, luego infiltraba y el resto escurría. A partir del retroceso de los bosques nativos y ante el avance de la frontera agrícola, queda el suelo desnudo. Entonces cuando llueve, escurre lo que antes quedaba retenido en la vegetación- y llega más agua a los ríos. El punto es saber cuánto escurría cuando había bosques y cuánto ahora”, explicó Graciela Pusineri, docente e investigadora de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la UNL.
Modelos hidrológicos
Los modelos hidrológicos se basan en ecuaciones que gobiernan el flujo de agua y que utilizan parámetros geométricos, como la configuración de la red de drenaje de la cuenca y su división en subcuencas.
Para obtener estos parámetros, tradicionalmente los investigadores se valían de mapas analógicos y mediciones de campo. Sin embargo, en las últimas dos décadas se comenzó a trabajar con datos extraídos de modelos digitales de elevación e imágenes satelitales, mediante la aplicación de técnicas de SIG y teledetección.
Existen modelos orientados a trabajar en zonas rurales, como el aplicado en este trabajo de investigación, y otros diseñados para el estudio de zonas urbanas. “Si bien cada zona se enfrenta a problemas diferentes -reducción de la superficie de bosques en las zonas rurales y aumento de las áreas impermeabilizadas en las ciudades-, el resultado es concurrente: incremento de los escurrimientos superficiales”, concluyó Pusineri.
sábado, 13 de junio de 2009
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