
Tropas del ejército usaron barcos, camiones y helicópteros para llevar alimentos y agua a poblados aislados por inundaciones que han causado la muerte de al menos 30 personas y dejaron cerca de 200.000 desamparados en el norte de Brasil.
Mientras tanto, el sur de Brasil, eminentemente agrícola, padece la peor sequía de los últimos 80 años, afirmó el Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) de Porto Alegre.
En 150 municipios del estado de Rio Grande do Sul, las autoridades declararon estado de emergencia y la falta de lluvias afecta la cosecha.
Los municipios más afectados en la frontera con Uruguay vivieron el abril más seco desde 1929.
La lluvia continuaba cayendo a lo largo de una extensa región que va de la selva amazónica a la costa nororiental del país, entre pronósticos de que el mal tiempo podría extenderse por semanas.
Se registraron casos aislados de saqueos, mientras muchas áreas sufrían los peores aguaceros en dos décadas, según funcionarios.
En tres estados amazónicos, al menos 3.000 indígenas radicados cerca de ríos que desbordaron, huyeron a terrenos más altos o a la selva después de ver destruidos sus cultivos de yuca, banano y papas, dijo Sebastiao Haji Manchineri, secretario ejecutivo de la Coordinación de Organizaciones Indígenas de la Amazonia Brasilera.
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