El radicalismo capitalizó cada error de la oposición y consiguió en las elecciones legislativas un triunfo cómodo en gran parte la provincia, que fortalece como indiscutido líder de Catamarca al gobernador Eduardo Brizuela del Moral y lo coloca, inclusive, con proyección nacional.
La estrategia de nacionalizar la compulsa electoral, con el respaldo de toda la cúpula del Gobierno kirchnerista, resultó fatídica para el Frente Justicialista Para la Victoria, porque no logró más que alimentar la batalla entre Nación y Provincia que, con la teoría de la discriminación como bandera, eligió el Frente Cívico y Social para desarrollar su campaña.
La oposición nucleada en la alianza peronista, una coalición de sectores internos históricamente enfrentados, no dio resultado porque el ensayo de unidad respondió a un pedido expreso de Néstor Kirchner, y no a un acuerdo dirigencial local. La voluntad de superar las diferencias entre las líneas justicialistas, evidentemente irreconciliables, quizá respondían a un anhelo de las bases, pero nunca lograron generar un compromiso real de los dirigentes.
miércoles, 11 de marzo de 2009
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