jueves, 11 de diciembre de 2008

Contradicciones entre los acusados por el tráfico de 750 kg de cocaína

En dos días de audiencia los acusados por el tráfico de unos 750 kilogramos de cocaína secuestrada el 31 de diciembre de 2005 en Jose C. Paz, provincia de Buenos Aires, incurrieron en contradicciones. Estas oposiciones serán expuestas con mayor claridad hoy, con la lectura de los careos entre los imputados.
El secuestro de unos 753 kilos de cocaína, conocido como operativo "Carbón Blanco", es el más importante llevado a cabo por la Justicia Federal de Salta, que inició esta investigación en 2003, con seguimientos y escuchas telefónicas. Por eso resulta aún más llamativo que el tribunal que lo juzga tenga entre sus integrantes a un juez, José Antonio Solá Torino, procesado porque se sospecha que recibió dinero del narcotráfico.
El magistrado sigue en funciones mientras espera que el Consejo de la Magistratura se expida sobre su caso. Aunque se especulaba con el que fiscal Julio Homero Robles podría hacer un planteo, esto no estaría dentro de sus facultades, debido a que está interviniendo el Consejo. Los principales acusados en esta causa son los hermanos Ernesto Sandalio "Manco" o "Maquillo" Motok, Alejandrino Motok y Oscar Alfredo Avendaño, quien se acogió a la figura del arrepentido, prevista en el artículo 29 ter de la ley 23737, régimen penal sobre estupefacientes, que otorga la posibilidad de reducir las penas hasta la mitad o eximir de ellas a quien aporte datos que ayuden a la investigación.
Otro de los Motok, Héctor Reynaldo "Champi", está también acusado. Los tres integran el "Clan Motok", sospechado desde hace años de dedicarse al narcotráfico, igual que otro hermano ya fallecido, Manuel Motok. En el primer día de audiencia los Motok se declararon inocentes. "No tengo nada que ver con el cargamento este ni con nada ilícito", sostuvo Ernesto, sospechado de ser el jefe del clan tras la muerte de Manuel y quien dijo ser víctima de algo armado por Avendaño (quien trabajó con Manuel hasta su muerte), la viuda de Manuel, Enriqueta Carrió, y la Gendarmería Nacional. Alejandrino también cargó la responsabilidad en Avendaño, dijo que llevó la droga cuando él no estaba en la casa y que él nada sabía de este cargamento.
Héctor dijo que estaba en Buenos Aires porque se había ido a tratar del mal de Chagas y un tumor cerebral. Avendaño y los otros dos arrepentidos, los medio hermanos Oscar Alfredo Hierro y José Antonio Díaz, en cuya casa en Campo Bello, Tucumán, se acondicionó la droga en el carbón, se negaron a hablar en el juicio. Pero sus declaraciones en la instrucción, leídas ayer, se oponen a los dichos de los Motok. Avendaño dijo que Ernesto lo contactó (o contactó al dueño del camión, Ramón Guaymás, también juzgado) en Salvador Mazza para llevar la carga de carbón y que luego estuvo en Campo Bello. Aunque luego se desdijo, Hierro también sindicó a Ernesto como quien le pidió a Díaz la casa para acondicionar la droga. Díaz habló solo de carbón, pero coincidió en que Ernesto le pidió la casa.
La acusación sostiene que ingresaron la droga desde Bolivia, por Salvador Mazza, en un camión Volvo de una empresa que exportaba bananas, Bolivia Express o Bolivia Export, conducido por Severiano Arancibia, también detenido. Los empleados de Aduana José Luis Sandoval y Marcelo Rojas están acusados de haber facilitado el ingreso. La droga fue llevada hasta Campo Bello, donde fue acondicionada en bolsas de carbón y acomodada en medio de un cargamento de carbón, en el Mercedes Benz. En la carga, y descarga en José C. Paz, en la casa de Alejandrino, colaboraron Juan Carlos Alegre y Ever Saucedo Céspedes.

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