Investigadores de la Universidad Nacional del Nordeste lograron obtener biogas a partir de la cáscara y los restos no utilizados del mamón, una fruta regional, lo que representa una ventaja para el sector productivo. Ese gas combustible podría ser empleado para poner en funcionamiento calderas para la producción de dulce o para calentar agua a nivel industrial.
Una fruta típica del norte argentino
El mamón es una fruta que tiene elevado desperdicio, ya que se eliminan los pedazos golpeados, magullados o de mal aspecto. El desecho puede llegar hasta el 30 por ciento de la fruta inicial. Este es el primer aspecto positivo del mamón en términos de biodigestión, ya que se trata de un volumen suficiente para la generación de gas en cantidades explotables.
El biodigestor que usaron fue uno pequeño de carga única o tipo batch, de plástico, con 20 litros de capacidad, con una serpentina externa de caño plástico para calefacción del proceso por medio de agua caliente, boca superior de carga y salida de gases y boca inferior para toma de muestras y otras mediciones. La acumulación y medición del gas se realizó por medio de gasómetro de campana flotante y presión constante.
La producción de biogas fue muy rápida y empezó a las 5 horas. “Tratándose de un proceso de fermentación biológica, se la puede clasificar de casi espontánea”, aseguró Martina a Ciencia y Técnica.
martes, 18 de noviembre de 2008
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